Parasomnias
Las parasomnias son eventos o experiencias indeseables que suceden cuando se duerme y actúan como disruptores de la calidad del sueño. Entre los ejemplos más clásicos están el sonambulismo, las pesadillas, los terrores nocturnos y el trastorno de conducta del sueño REM (TCSR). Si bien, las parasomnias son más frecuentes en los niños y tienden a desaparecer, también se presentan en adultos, llegando en algunos casos a ser la primera manifestación de enfermedades que requieren un mayor cuidado y atención como es la enfermedad de Parkinson. Algunas parasomnias pueden causar lesiones físicas. La privación de sueño y otros trastornos como la apnea, pueden aumentar el riesgo de sufrir parasomnias.
Si sufres parasomnias, sigue estos consejos para reducir el riesgo de provocarte a ti mismo daños físicos:
- Lo primero ante cualquier parasomnia es asegurar el medio en el cual duermes para evitar lesionarte (cambiar de lugar objetos o muebles que puedan hacerte daño, cerrar y asegurar puertas y ventanas, etc).
- Los adultos deben dormir 7 horas o más por noche.
- Mantén un horario de sueño habitual, incluso los fines de semana.
- Apaga tu teléfono y cualquier otro dispositivo electrónico que pueda interrumpir tu sueño.
- Reduce el estrés a través de técnicas de relajación como la meditación (existen algunas como el mindfulness que aporta ventajas para mantener un sueño de mayor calidad).
- Ante casos de sonambulismo, se recomienda no despertar a la persona, en su lugar, se debe acompañar y guiar de regreso a su cama, con cuidado de no causarle ningún daño físico.
- Consulta siempre con un profesional sanitario sobre los efectos secundarios de cualquier medicamento que tomes.
- Habla con un experto en trastornos del sueño sobre el riesgo de padecer otros trastornos del sueño, como la apnea obstructiva del sueño que, pueden empeorar las parasomnias.
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